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Protección requerida en relaciones HSH

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Hay un concepto bastante difundido que sugiere (erróneamente) que los hombres que tienen sexo con hombres (HSH) no necesitan cuidarse. Esta actitud, absolutamente peligrosa, demuestra que aún existe un largo camino por recorrer en materia de prevención de enfermedades de transimisón sexual.

El hombre ha sido culturalmente entrenado para ser valiente, arriesgado, casi inmortal, y un hombre que se «cuida«, que busca «ayuda» a la hora del sexo, «no es un hombre», pues los hombres «no lloran» y tampoco «se protegen».

Erotismo reflejado

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No es necesario ser exhibicionista para disfrutar de mostrarse y verse durante el momento de un acto sexual. Esto es parte de las fantasías más comunes de la gente, aún cuando muchos no se animan a concretarlas en la realidad.

Que otros nos miren, mirar a otros, algunos fantasean con tener sexo en un escenario a la consideración de un «público«, una idea bastante excitante.

Placer mientras duermes

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«…que la vida sólo es sueño, y los sueños sueños son…», decía el poeta. Y es cierto. El acto de dormir ocupa casi un tercio de nuestra vida, por lo que resulta fácil deducir que pasamos también casi un tercio de nuestra vida soñando.

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, basó muchas de sus investigaciones en lo que el ser humano es capaz de soñar. Y el sexo es parte de nuestra vida, ¿por qué habría entonces de estar ausente durante el sueño?

Swingers, sexualidad compartida

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Mucho se habla sobre el «swinging» o «intercambio de parejas«, pero realmente ¿en qué consiste?

Por comenzar diremos que no es tan fácil como parece encontrar a alguien dispuesto a compartir este tipo de sexualidad, en parte porque la «fidelidad» es parte de nuestra educación occidental y otro poco porque no son muchos (en especial las mujeres) que pueden separar «sexo» de «afectividad«.

Sabores prohibidos

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En materia de placer sexual nada es cuestionable, siempre y cuando, las prácticas sean consensuadas por todos los intervinientes (pareja o grupal) y otorgue la misma posibilidad de goce a los involucrados. Si partimos desde esa base, entenderemos que hay algunos hábitos o preferencias eróticos que provocan extremo placer a quienes los practican mientras que a otros puede no resultarles para nada atractivos ni sensuales.

El caso más típico son las distintas parafilias que podemos encontrar dentro del vasto universo sexual: fetiches, sadomasoquismo, bondage, disfraces, entre otras más «fuertes» como sexo escatológico, lluvia dorada, por citar algunas. Sin llegar a considerarlo una parafilia, hoy vamos a mencionar una práctica que erotiza y satisface a muchas personas, hombres y mujeres, y consiste en tragar el semen de tu compañero sexual.