Sabores prohibidos

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En materia de placer sexual nada es cuestionable, siempre y cuando, las prácticas sean consensuadas por todos los intervinientes (pareja o grupal) y otorgue la misma posibilidad de goce a los involucrados. Si partimos desde esa base, entenderemos que hay algunos hábitos o preferencias eróticos que provocan extremo placer a quienes los practican mientras que a otros puede no resultarles para nada atractivos ni sensuales.

El caso más típico son las distintas parafilias que podemos encontrar dentro del vasto universo sexual: fetiches, sadomasoquismo, bondage, disfraces, entre otras más “fuertes” como sexo escatológico, lluvia dorada, por citar algunas. Sin llegar a considerarlo una parafilia, hoy vamos a mencionar una práctica que erotiza y satisface a muchas personas, hombres y mujeres, y consiste en tragar el semen de tu compañero sexual.

Antes que nada debemos mencionar lo peligroso que resulta esta actividad dado que el semen es un potente transmisor de enfermedades sexuales, especialmente VIH y una pequeña herida (microscópica tal vez) podría permitir el ingreso del virus al torrente sanguíneo. Hecha esta salvedad, mencionaremos que el semen es un fluido compuesto básicamente por aminoácidos, azúcares, fósforo y otros componentes químicos cuya consistencia (más o menos viscosa) puede variar dependiendo de múltiples factores.

El sabor del semen no puede determinarse de manera unívoca, pues está directamente relacionado a la alimentación del individuo, aunque también influyen el momento del día, la temperatura, etc. Una alimentación rica en frutas y cereales mejora notablemente el sabor del semen, mientras que la alimentación basada en lácteos y carnes, produce un sabor definidamente desagradable.

La fruta más efectiva en la modificación del sabor es la piña, que le otorga al semen una consistencia de viscosidad media y un sabor dulzón muy agradable. Hace poco ha salido al mercado un producto llamado Sweet Release que consiste en unas píldoras que ingeridas con regularidad saborizan el semen con gusto a frutos rojos, cítrico, menta, etc.

Más allá de estos detalles, volvemos a repetir lo que dijimos: es una práctica muy peligrosa, piénsalo antes de consumir.