La homofobia mata

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Aún cuando muchos países, llamados “civilizados”, se llenan la boca hablando de igualdades y equidad social, lo cierto es que la “homofobia” (discriminación a homosexuales) está cada vez más difundida y parece una pandemia contra la que no se puede (¿o no se quiere?) hacer nada.

Muchas de las conductas homofóbicas involucran a personas que sufren agresiones físicas por su elección sexual, y ni hablar de la sociedad que juzga, humilla y discrimina a gays y lesbianas en todo el mundo.

Es cierto que no es el tipo de relación “natural” que la sociedad espera o acepta, pero es una elección personal y defenderla es síntoma de salud mental y emocional.

Bajo ningún punto de vista pueden justificarse las conductas homofóbicas en ámbitos donde debiera primar la tolerancia, y el respeto. En definitiva lo que cada uno hace puertas adentro de su casa queda circunscripto a la órbita privada y en nada debería influir para aceptar un trabajo, u ocupar un determinado cargo.

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Estudios recientes han demostrado que México es el país con mayor índice de homofobia en América Latina, seguido muy de cerca por Jamaica. En estos países el 69 de la población gay ha tenido que fingir ser heterosexuales para poder acceder a mejores niveles de trabajo o profesión. Sin dudas, esto marca un notable retroceso en cuanto a tolerancia se refiere y habla muy claramente de la mentalidad retrógrada que aún puebla algunas sociedades a nivel mundial.

Aún queda mucho por recorrer en este sentido y el mejor medicamento que podemos aplicar es la comprensión, poderoso antídoto contra la ignorancia y los prejuicios.