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Zonas erógenas masculinas

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Si el cuerpo femenino y las puertas que éste abre al placer a través de sus zonas erógenas, constituyen un universo misterioso y en ciertos casos, desconocido; el cuerpo masculino no es menos complejo.
Cientos de puntos erógenos distribuidos en la anatomía del hombre, son también pocos conocidos, en especial por las mujeres. Aquí te dejamos algunas claves sobre las principales zonas eróticas de un varón.

«Hoy no, amor, me duele la cabeza»

Aunque esta frase tiene más de mito que de excusa real, lo cierto es que más de una mujer la ha dicho en algún momento de su vida de pareja, o le hubiera gustado decirla; y muchos hombres la han escuchado o estuvieron a punto de hacerlo.

Excusa o realidad, el mítico dolor de cabeza femenino, tiene motivos y puede ser algo que en verdad constituya un obstáculo para una relación sexual placentera.

Las zonas erógenas femeninas

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 Los juegos preliminares a un acto sexual son de vital importancia para lograr una adecuada estimulación, predisposición psicológica y física para el sexo y por sobre todas las cosas, para compartir un momento de mutuo descubrimiento erótico altamente placentero.

En esta búsqueda de placer es necesario, al modo de un consumado pianista, conocer la «partitura» a ejecutar, saber con precisión cuáles teclas oprimir para lograr una inolvidable sinfonía. Se llaman zonas erógenas y su conocimiento abre las puertas de indescriptibles sensaciones.

Tres no son multitud

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Me atrevo a afirmar que no existe hombre sobre la faz de la Tierra, que no haya fantaseado con la idea de tener a dos mujeres al mismo tiempo en su cama. Si existe, confío en que me lo hará saber a través de su comentario a este post.

Es que el sexo grupal ha despertado siempre el imaginario colectivo. Sin tabúes, sin prejuicios, sin sentimientos involucrados, sólo sexo. ¿Te atreverías a intentarlo?

¿Conoce tu pareja tu pasado sexual?

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Cuando conocemos a una persona con la intención de construir juntos una pareja, nos enamoramos de ella y de toda su historia. Nuestro pasado no es una mochila que podamos dejar abandonada por allí y continuar el camino. Viene con nosotros a todas partes.

Y para algunos el contenido de ese equipaje es conocido o tolerable, pero para otros, es toda una caja de sorpresas. ¿Conoce tu pareja tu pasado? ¿Debes contárselo? ¿Ayudará a sincerar la relación?