
Aunque es muy común verla practicarse con facilidad en las películas porno, la práctica del sexo anal requiere de ciertas técnicas y conlleva algunos riesgos. Si con tu pareja accedes a tener relaciones sexuales anales, antes debes saber:

Aunque es muy común verla practicarse con facilidad en las películas porno, la práctica del sexo anal requiere de ciertas técnicas y conlleva algunos riesgos. Si con tu pareja accedes a tener relaciones sexuales anales, antes debes saber:

La masturbación siempre fue «justificada» para los varones, pero nunca gozó de prestigio si se habla de «masturbación femenina«. En cualquier caso, el autoerotismo es una búsqueda válida de placer y un camino hacia el descubrimiento de la propia sexualidad.
¿Por qué la masturbación femenina se considera «anormal»? ¿Cuáles son los beneficios de masturbarse?

Mil y una variantes son las que existen al momento del sexo oral. Tanto hombres como mujeres, en general, encuentran altamente satisfactoria esta práctica destinada a despertar el más intenso placer.
Pero una cuestión que suele preocupar a ambos sexos, es cómo mejorar los sabores y olores de los fluidos corporales para que el compañero sexual lo disfrute aún más. He aquí algunos trucos…

En estos tiempos de incertidumbre sexual, cuidarse y cuidarnos mutuamente, es la única manera de prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual, algunas tan atemorizantes como el SIDA o la hepatitis C.
Como el VIH, gracias a los tremendos avances médicos en el desarrollo de antirretrovirales cada vez más específicos y eficientes, ha dejado de ser una enfermedad considerada «mortal» para pasar a ser una «crónicamente tratable», muchas personas se «relajan» y dejan de adoptar las medidas mínimas de seguridad. ¿Cómo cuidarnos?

La moderna psicología dice que los celos son la sensación de que una persona a la que nos une un lazo afectivo, entrega a un tercero, algo que creemos nos pertenece exclusivamente a nosotros, puede ser tiempo, atención, cariño, etc.
Es común pensar que es «bueno sentir celos», pues si son hacia nosotros, nos sentimos «más queridos«, «más considerados«. Si en cambio, los celos son nuestros, nos sentimos vulnerables, frágiles, y estas sensaciones siempre han tenido «buena prensa» en el inconsciente colectivo. ¿Pero qué hay de cierto en todo esto?