Las zonas erógenas femeninas

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 Los juegos preliminares a un acto sexual son de vital importancia para lograr una adecuada estimulación, predisposición psicológica y física para el sexo y por sobre todas las cosas, para compartir un momento de mutuo descubrimiento erótico altamente placentero.

En esta búsqueda de placer es necesario, al modo de un consumado pianista, conocer la “partitura” a ejecutar, saber con precisión cuáles teclas oprimir para lograr una inolvidable sinfonía. Se llaman zonas erógenas y su conocimiento abre las puertas de indescriptibles sensaciones.

En el caso de las mujeres, las principales zonas erógenas son:

  • Los pechos: la estimulación suave y húmeda de pezones y mamas produce un intenso placer. Los varones deben recordar que se trata de órganos muy sensibles y evitar la manipulación de los pechos femeninos con demasiada fuerza. La sutileza es la clave.
  • El clítoris: este órgano ha sido el desencadenante de infinidad de teorías sexuales. Lo cierto es que para su estimulación se deben conocer ciertas técnicas de aproximación y excitación directa. De forma manual u oral, el clítoris responderá con intensos orgasmos.
  • Monte de Venus: su proximidad al clítoris, hace que la mujer intuya los próximos movimientos de estimulación. Delicados besos y caricias en esta zona, predispone al placer clitoriano.

Otras zonas altamente erógenas en el cuerpo femenino son la espalda, el cuello, la parte interna de los muslos y los labios menores de la vagina. Vale mencionar que la piel toda, por la infinidad de terminaciones nerviosas que la pueblan, debe ser considerada el órgano por excelencia.