Los fetiches sexuales son saludables con control

tacones de agujaSiempre nos han dicho que con medida, todo es saludable. Es saludable tomarse una copa de vino con moderación, también ir de fiesta con control, gastar con precaución y mantener un cierto orden en la vida, por mucho que todas esas cosas nos encanten, sino nos controlamos caemos en una espiral de adicción que puede perjudicarnos la vida del todo. Lo mismo sucede con el sexo y los fetiches, disfrutar de algo que aumenta la sensación de placer o que provoca irresistiblemente, es algo saludable, hasta que se torna descontrolado.

Aunque algunos están más conscientes que otros de qué es lo que les provoca una reacción de urgencia sexual o de placer en el sexo, cierto es que todos tenemos fetiches sexuales. Algunos tan sencillos como que nos hablen al oído durante una apasionada sesión de sexo, usar cuero la más común, practicar sadomasoquismo de las más audaces y todas son una forma de explorar la sexualidad sanamente siempre y cuando no impliquen incomodidad para alguno de la pareja o se tornen en algo sin lo que no podremos volver a disfrutar el sexo más.

Hay que tener cuidado, al igual que cuando te controlas con la bebida o cuando decides que debes cuidarte del gastar compulsivamente. Cuando el fetiche sexual del que disfrutas se convierte en tu única alternativa de disfrutar el sexo, estás frente al desarrollo de una patología adictiva y lo mejor que puedes hacer por ti mismo, es buscar ayuda.

Así que como todo con moderación, hay que disfrutar del sexo porque también es parte de la realización personal sentirse satisfecho del todo. Pero la satisfacción no parece tan real cuando depende de un juguete, una práctica o una cierta forma de actuar. Hoy en día, cualquier sexólogo puede ayudarte a superar los contratiempos de aficionarse demasiado a determinada práctica sexual.

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