En Estados Unidos se realizó un estudio sobre sexualidad en la edad madura y, nunca sabremos porqué, los estudiosos se sorprendieron bastante (¡que estudiosos prejuiciosos!)
Parece que las personas estudiadas y entrevistadas, con edades de entre 57 y 85 años, demostraron que, no sólo, tienen gran actividad sexual, sino también que esta ruborizaría a sus jóvenes nietos y por si fuera poco, no tienen ningún problema en hablar de ello… ampliamente.
Se partía de los conceptos, para desestimarlos o reivindicarlos, de que la actividad sexual es cosa de jóvenes, que los mayores pierden el deseo y que el placer sexual desaparece con la edad… todos resultaron ser errores.

