Poesía erótica, una de las llaves del placer

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A lo largo de la historia, el arte ha reflejado de mil y unas formas cada uno de los aspectos que conforman la sexualidad humana.

Desde el hombre de las cavernas que pintó con imperfectos trazos en la roca las formas primigenias del deseo, hasta los arrebolados tonos carmín de una maja sin ropas, la Humanidad ha buscado maneras elegantes, delicadas, sutiles y constantes de expresar la potencia del sexo y la inviolable relación que éste guarda con todas las cosas. Aquí te dejo, a modo de ejemplo, un clásico de la poesía erótica:

A tí te queda la sugestiva tarea de indagar más sobre el mundo de la literatura con el sexo como musa y sumergirte en las palabras más procaces de la lujuria…

Nace en las ingles un calor callado,
como un rumor de espuma silencioso.
Su dura mimbre el tulipán precioso
dobla sin agua, vivo y agotado.

Crece en la sangre un desasosegado,
urgente pensamiento belicoso.
La exhausta flor perdida en su reposo
rompe su sueño en la raíz mojado.

Salta la tierra y de su entraña pierde
savia, veneno y alameda verde.
Palpita, cruje, azota, empuja, estalla.

La vida hiende vida en plena vida.
Y aunque la muerte gane la partida,
todo es un campo alegre de batalla.

Campo de Batalla
(Rafael Alberti)