Condenados por sexo escandaloso

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¿Quién no ha escuchado alguna vez a sus vecinos haciendo el amor (al vecino de arriba, a los vecinos de habitación en el hotel…)? La situación puede ser embarazosa si somos nosotros los “escuchados”, pero puede llegar más allá, dependiendo, claro, de los decibelios producidos por los gemidos y demás sonidos producidos en el coito.

No es recomendable llegar a los 47 decibelios, sobretodo si no queremos que nos pase lo mismo que a Steve y Caroline Cartwright, que provocaron el enfado de sus vecinos, que los acabaron demandando.

En abril ya se les impuso una multa de nada más y nada menos que 200 libras, además de una orden de silencio. Pero es que la cosa ha empeorado, porque Caroline ha declarado ante un tribunal que incumplió las normas establecidas. Desde luego, el proceso judicial ha sido de los curiosos… por ejemplo, al escuchar las grabaciones de los sonidos de la pareja, obtenidas a través de un equipo colocado en la casa de al lado.

Desde luego, está claro que si uno no quiere tener problemas  con los vecinos, lo mejor que se puede hacer es hacer el amor en tono silencioso. O al menos, controlando los decibelios.

Foto de image shack