Cómo hay que tratar a una escort

Muchas personas no quieren creerlo o se niegan a reconocerlo, pero el mundo de las escorts, las chicas de compañía, ha crecido en los últimos años. Y desde luego, no son solo los solteros que buscan combatir la soledad quienes las contratan. Entre su clientela hay un elevado porcentaje de hombres casados que buscan fuera lo que no encuentran en casa.

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La ciudad de Barcelona posee una oferta variada con las mejores chicas de compañía que uno pueda encontrar: atractivas, inteligentes y discretas, como las que pueden encontrarse en Omnia Escorts.

Recurrir a los servicios de una escort no es un fenómeno que ataña únicamente a los hombres y en los últimos tiempos son muchas las mujeres que contratan a chicas de compañía con las que pasar el tiempo. Dentro del mundo de las escorts de lujo se aparecen varios perfiles de clientes:

  • Personas que solo quieren compañía.
  • Personas que andan buscando trato de pareja.
  • Personas que piensan que la chica de compañía les pertenece.
  • Parejas en busca de nuevas experiencias.

Consejos sobre cómo tratar con una escort

  • En primer lugar, antes de cerrar una cita, el cliente debe exponer con claridad qué es lo que está buscando exactamente, sobre todo si le va a plantear peticiones que se salgan de lo normal. Todo el mundo es libre de buscar aquello que quiere, pero del mismo modo, corresponde a las chicas aceptar libremente y sin coacciones las peticiones de los clientes.
  • Lo que nunca puede faltar en el trato con la gente son la educación y el respeto y mantener una relación con una chica de compañía no supone una excepción al respecto. Obtener la máxima satisfacción posible de un servicio dependerá de que entre el cliente y la chica se establezca una complicidad que haga que las dos partes se sientan cómodas en la interacción. No hay nada como tratar bien a las personas para que las relaciones fluyan de la mejor manera.
  • La chica no pertenece al cliente. El hecho de pagar la cantidad de dinero acordada no da derecho a tratar a la chica como si fuese propiedad del cliente. El dinero no lo compra todo y mucho menos permite tratar a las personas como objetos.
  • Evitar hablar del precio del servicio. Para conseguir una gran experiencia es necesario crear un ambiente fluido y de complicidad, algo que las chicas de compañía saben crear a la perfección, pero hacer referencias al precio del servicio más que ayudar genera una tensión innecesaria que enfría la relación.
  • Realizar el pago de forma discreta y sin darle importancia. Como hemos expuesto, sacar a relucir el tema del dinero no es un asunto agradable o algo en lo que merezca la pena centrar la atención. Lo ideal es acudir a la cita habiendo efectuado el pago por adelantado, así no será necesario llegar al momento del pago. Si no es este el caso, lo recomendable es hacer el pago de la manera más discreta posible y, por supuesto, en la intimidad, lejos de la mirada de los terceros. Los pagos se realizan en efectivo, ya que las chicas no llevan un datáfono en el bolso.