Ventajas del sexo en un hotel

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Los posibles lugares donde mantener una relación sexual son tan variados como incontables. La cocina, el parque, la alcoba, un cine, el automóvil o una playa, son sólo algunas de las opciones disponibles. Y entre ellas sobresale, tal vez por tradicional, tal vez por comodidad, los hoteles específicamente destinados al sexo.

Si nunca visitaste uno de estos establecimientos es comprensible que puedas preguntarte por qué alguien elegiría pagar por un par de horas, en algunos casos, mucho más dinero que por un hotel convencional en toda una noche.  Pero aquí no se trata de dinero.

En una encuesta sobre los lugares preferidos para el sexo, los hoteles ocupan el tercer lugar luego de la propia alcoba y los jacuzzis. Y vamos a contarte por qué…

Discreción: punto fundamental en el caso de parejas no muy “legales” que requieren un breve encuentro en un ámbito donde nadie haga preguntas, ni se pidan documentos, o ni siquiera pueda vérseles el rostro (en algunos de estos establecimientos, pagas por anticipado desde el vehículo al ingresar, a un empleado detrás de una ventanilla, y al retirarte lo haces por un lugar especial sin posibilidad de ser visto… Aunque nunca falta quien pasa por la calle justo en ese momento y te ve salir, pero eso ya es mala suerte)

Comodidad: por lo general están bien equipados, son higiénicos (la gran mayoría), confortables y poseen todo tipo de elementos necesarios para la ocasión: champagne, condones, lubricantes, etc.. Los jóvenes que viven con sus padres o que por algún motivo carecen de espacios propios de intimidad, encuentran en este tipo de hoteles el lugar ideal y los hay para todos los presupuestos.

Fantasías: muchas personas escogen estos hoteles pues ponen a disposición de sus clientes habitaciones temáticas con accesorios que por su precio o disponibilidad son más complicados de tener en casa. Disfraces, sadomasoquismo, fetichismo, pole-dance, puedes encontrar cualquier cosa que se ajuste a tus preferencias y fantasías sexuales con gran facilidad. Y nadie hará preguntas por ello.

Acceso: hay uno en cada esquina… o casi. En una ciudad, hay hoteles para el sexo mucho más cerca de lo que crees.