Testículos: grandes olvidados

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Siempre que se habla de genitalidad masculina se hace especial referencia al pene, su tamaño, formas, enfermedades, riesgos, alargamiento, etc. etc. Pero es poco, o casi nada, lo que se hace mención de dos glándulas que acompañan al pene en su funcionalidad: los testículos.

Zona de gran sensibilidad, las mujeres prestan poca importancia a los testículos por considerarlos “órganos anexos”, el pene se lleva todo el protagonismo. Sin embargo, cualquier hombre simplemente delirará de placer si encuentra una compañera que dedique más de 30 segundos a una estimulación erótica de estas sensibles glándulas.

Encargados de producir los espermatozoides, los testículos están ubicados dentro del “escroto” (la bolsa que los contiene). Esto se debe a que para que los espermatozoides puedan vivir, la temperatura debe ser entre 4 y 5 grados inferior al interior del cuerpo (por eso no se ubican dentro del abdomen) y 1 ó 2 grados por encima de la temperatura del escroto. Delicado equilibrio térmico.

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Por fuera, la bolsa escrotal está rodeada de una gran cantidad de terminaciones nerviosas que bien estimuladas durante una penetración pueden producir orgasmos bien intensos.
Recuerdad, la próxima vez que le dés sexo oral a tu compañero, incluye sus testículos y perineo (zona entre los testículos y el ano) y descubrirás dos de los puntos más sensibles del complejo mapa erótico masculino.