Sexo y drogas, cóctel mortal

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Cuando hablamos de drogas, en este caso, nos referimos a psicofármacos y otras sustancias que generan adicción y que implican la pérdida momentánea (o permanente) del control de los actos. Expresamente dejamos fuera el alcohol y el tabaquismo, no porque no sean sustancias adictivas, sino porque su aceptación social requiere un tratamiento especial, del que nos ocuparemos en otra entrada.

¿Cómo afecta el desempeño sexual el consumo periódico de drogas?

La adicción a diferentes sustancias afectan de manera contundente a la sexualidad de una persona, y cada caso dependerá del tipo de droga que ésta consuma y de la frecuencia con la que lo haga.

En cualquier caso debemos considerar dos aspectos muy importantes y que podríamos dividir en “físicos” y “psicológicos“:

  • Físico: dependiendo de la sustancia a la que una persona sea adicta, ésta tendrá repercusiones directas en el organismo. Por lo general la influencia se manifiesta en una pérdida importante (en algunos casos definitiva) de la libido. También es posible que se manifiesten episodios de disfunción sexual los cuales pueden ser esporádicos al comienzo y más frecuentes en tanto la dosis de drogas consumidas sea mayor. Se han estudiado casos de impotencia provocada por alteraciones en el flujo sanguíneo y en las mujeres son frecuentes los casos de anorgasmia.
  • Psicológico: muchos adictos no ven afectada su sexualidad en el aspecto físico y erróneamente consideran que no existe una relación entre las drogas que consumen y su respuesta sexual. Aunque estos casos pueden darse es importante aceptar que en estados alterados de conciencia, se pierde el control de los actos y la voluntad ya no decide por sí, sino por lo que las sustancias adictivas le dictan. Así es frecuente incurrir en situaciones de sexo de alto riesgo, ya sea porque olvidan usar condón (o la sensación provocada por la droga les hace creer que “a mi no va a sucederme nada” – síndrome de falso héroe), o bien porque al compartir jeringas (infectadas) se exponen a un altísimo riesgo de contagio de enfermedades de transmisión sexual.

Drogas y sexualidad es un cóctel que puede ser fatal.