Mutilación genital, una aberración vigente

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La Humanidad ha avanzado en muchísimos aspectos que hacen a la calidad de vida de los habitantes de este pequeño planeta: vacunas, tecnología, investigación, descubrimientos, son sólo algunas muestras de civilización y progreso.

Pero a pesar de la pequeñez del mundo, aún quedan reductos donde las prácticas más cruentas son llevadas a cabo como si el tiempo se hubiera detenido. Cada año, dos millones de niñas son víctimas de mutilación genital con distintos fines. Así lo documenta la organización Save the Children en un estudio realizado en África.

Son 28 los países africanos que aún conservan esta aberrante «tradición» por motivos religiosos o tribales, entre otros. Aunque por lo general las razones argumentadas por sus defensores son las raíces culturales de sus ancestros, lo cierto es que desde sus orígenes, la razón para la práctica de una mutilación genital, es el control de la natalidad.

En algunos casos la mutilación (sin el menor grado de asepsia) se practica a los pocos días del nacimiento, en otros puede llegar hasta los 20 años. Durante las últimas décadas el promedio se ubicó alrededor de los 12 años, pero algunas organizaciones denuncian una creciente baja en la edad debido al temor de denuncias o la negativa de las jóvenes a ser ablacionadas.

Sólo en Somalia, Egipto y Yibuti el 95% de las mujeres han sido mutiladas en distinto grado que en algunos casos puede ir desde una «circuncisión faraónica» (infibulación) hasta una clitoridectomía, métodos por demás cruentos que describiremos en detalle en próximas entradas.

UNICEF asegura que sólo con una campaña contundente por parte de las autoridades de los países involucrados, y después de largo tiempo será posible erradicar estas terribles costumbres.