Condones, una opción desconocida

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El condón ha demostrado ampliamente ser, hasta ahora (y exceptuando la castidad), el único dispositivo eficaz para evitar embarazos no deseados y la transmisión de enfermedades sexuales. Si bien su porcentaje de eficiencia es de un 97%, es el más alto que puede obtenerse a través de medios físicos, no invasivos.

Expertos arqueólogos han encontrado señales de que antiguas culturas primitivas utilizaban tripas de animales  cerradas en un extremo a modo de protección sexual, son los antepasados de los condones tal como los conocemos hoy en día.  En la actualidad, la fabricación de condones es una industria que incorpora los más altos estándares de calidad y abarca un sinnúmero de opciones.

Resistentes, saborizados, texturadosultrafinos, lubricados, la variedad de propuestas es abrumadora. Sin embargo encuestas recientes han llamado la atención sobre dos asuntos vinculados al preservativo que deben ser considerados seriamente:

– al 78% de los hombres no  les gusta utilizar preservativo, al 16% no lo hace, a un 4% le resulta indiferente y un 2% es alérgico al látex. Lo que resulta más llamativo es que del 78% que no simpatiza con este útil accesorio, el 42% si puede lo evita, mientras que un 26% lo usa por presión de su compañ[email protected] sexual y sólo un 10% lo utiliza por convicción personal. Esta situación es particularmente grave en tiempos en que las enfermedades de transmisión sexual (VIH, Herpes, Hepatitis, etc.), van de la mano con la libertad sexual que la propia sociedad impulsa.

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– Sólo un 35% de los usuarios de condones saben cómo colocarlo correctamente, mientras que el 65% restante, aunque lo usa no lo hace adecuadamente: desconocen el mecanismo de colocación básico, emplean lubricantes de bases no-acuosas, lo usan luego de iniciada la relación (y hasta con posterioridad a una penetración) o lo rompen al manipular el empaque.