A falta de sexo, alcohol

O al menos, algo así es lo que piensan las moscas de la fruta. Y es que un estudio ha puesto de manifiesto que los ejemplares macho de estas moscas que son rechazados por las hembras en el momento de copular, consumen más alcohol que los machos que han podido copular libremente.

Para las moscas, el alcohol podría ser una especie de “premio” similar a lo que supone la conquista sexual. Este hecho estaría relacionado con la presencia de un químico, el neuropéptido F, que también existe -parecido- en el cerebro humano.

La verdad es que el experimento era de lo más curioso: metieron en una caja cinco hembras vírgenes y a los machos, para que tuvieran sexo. Después, metieron a los machos en otra caja con hembras que ya habían copulado, por lo que rechazaron las relaciones sexuales. Después, los machos podían elegir entre un alimento normal y corriente y otro que contenía un 15% de alcohol. Y la respuesta estaba clara: los machos que no habían copulado, se fueron directos al alcohol. Sería para ahogar las penas… 🙂

Al parecer, el cerebro de las moscas (y posiblemente el de otros animales e incluso el humano) tiene una especie de sistema de regulación de las recompensas, y si no la obtienen por una parte, se busca algo que restaure ese nivel al original, cuando se deprime.

Claro, que tampoco las cosas son tan sencillas y el cerebro de los humanos no es igual que el de las moscas, además de que hay muchas cosas más que quedan por estudiar… Pero vamos, que recurrir al alcohol después de los rechazos amorosos tampoco nos suena raro, ¿verdad?

Vía| Arstechnica