Tatuaje en el pene

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Casi (énfasis en “casi”) no existe un lugar del cuerpo humano que no admita un tatuaje. Más dolor, menos dolor, más visible o menos visible, lo cierto es que tanto quienes gustan de lucir un pequeño dibujo hasta los más fanáticos del ornamento corporal, todos buscan ser originales en cuanto a “ubicación” se refiere.

He visto tatuajes en el interior del pabellón auditivo, planta del pie, interior del labio inferior, alrededor de la cintura, ¿que tal en el pene?…

Pues aunque no lo creas hay individuos que en pos de ser originales son capaces de “someter” su miembro a esta práctica tan poco convencional. Sin ánimo de emitir un juicio de valor, me limitaré a citar las “ventajas” y “desventajas” de un tatuaje peneano:

  • El lugar es original, y quienes lo vean, de seguro no lo olvidarán.
  • Permite “jugar” con el diseño, aprovechando la posibilidad eréctil del pene.
  • Estimula (eso dicen) sexualmente tanto a su poseedor como a su compañ[email protected] sexual de turno.
  • Es extremadamente doloroso el procedimiento debido a la infinidad de terminales nerviosas que recorren el pene.
  • Los cuidados post-tatuaje son complicados y poco prácticos (vendajes, lubricación, etc.)
  • Se recomiendan al menos 8 semanas sin sexo luego de realizado el tatuaje.
  • La mejor manera de lograrlo es con el pene en erección (necesitas una gran dosis de control mental o la ayuda de tu pareja – asi lo exigen algunos tatuadores profesionales).
  • Si alguna terminal nerviosa queda afectada puede haber una reducción en la sensibilidad.

Ya lo sabes. La originalidad tiene su precio. Tú decides.