Ser virgen se lleva

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Desde luego, hay que ver lo que son las modas… Parecía que en pleno siglo XXI eso de ser virgen ya no se llevaba mucho, pero qué va. El mito de la virginidad está cogiendo mucha fuerza, sobretodo en algunos sectores.

Tanto, que hay gente que se reconstruye el himen para recuperar su virginidad perdida (sobretodo en determinadas culturas, en las que la virginidad es una condición indispensable para poder contraer matrimonio).

Pero la cosa va más allá: hay mujeres que, conscientes del poder de la virginidad, han decidido ponerlo en venta. O en subasta, mejor dicho, porque Internet, que sin duda es el mejor espacio para este tipo de cosas, registra más de un caso de mujeres que subastan su virginidad: quien pague más, se la queda.

Natalie Dylan es una de las más conocidas (ofreció su virginidad para poder pagarse un máster). Vamos, que hasta tiene una entrada propia en la Wikipedia (eso sí que es sacarle rentabilidad a la virginidad de una). La joven declaró que hubo más de 10000 interesados y que recibió ofertas millonarias.

No tuvo tanta suerte Alina Percea, una estudiante alemana que ofeció su virginidad a cambio de unos 7000 dólares. No le salió tan bien la cosa, pero desde luego, no deja de ser sorprendente, ¿no?

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