Condón femenino, un aliado irreemplazable

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El sexo femenino ha recorrido un largo camino en la búsqueda de igualdades sexuales. El voto, el acceso a la educación y el trabajo y los métodos anticonceptivos han sido algunos de los logros más importantes que las mujeres han obtenido como resultado de esta lucha que lleva décadas.La posibilidad de planificar una familia mediante sistemas químicos (píldoras) ó físicos (diafragma, DIU, etc.) son hoy derechos inalienables de las mujeres en casi todos los países civilizados.

En este contexto se encuadra la disponibilidad de lo que se conoce como “condón femenino“, que amén de evitar un embarazo (con los porcentajes de riesgo consabidos), también permite a las mujeres protegerse frente a posibles contagios de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

El dispositivo consta de un aro interno que se coloca en el interior de la vagina y desde allí se extiende hacia afuera. Queda cubriendo los órganos internos y se proyecta hacia el exterior de la vagina donde se ubica un aro externo. Mide unos 17cms. y está fabricado en poliuretano (más resistente que el látex).

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Puede ser colocado con una anticipación de hasta 8 horas, aunque la mayoría coincide en que resulta bastante incómodo. Una de las principales ventajas del condón femenino es que es la mujer quién decide protegerse, y no tiene que “convencer” a su pareja, ni negociar con él la acción de “cuidarse” o no. Ella decide que tendrán sexo así o no lo tendrán.Entre las “desventajas” puede mencionarse que hacen algo de ruido durante el coito, lleva tiempo aprender cómo colocarlo y son más caros que los preservativos masculinos. Claro que comparado con la posibilidad de contraer una enfermedad como VIH, esas “desventajas” ni siquiera debieran considerarse.