Anal History X

Todavía no he terminado de encajar lo que me han contado, pero lo compartiré con vosotros. Es una historia para no dormir. No puedo confirmar nombres, ni DNIs ni nada. Sólo puedo decir que me lo han contado y que por lo visto, es vox populi en Fuenlabrada (Madrid).

La conocida de una chica (esto es como el érase una vez) tenía ganas de enrollarse con cierto chaval, y por lo visto había química y tal entre ellos. Seguro que se lo pasarían bien. No había dónde ir a intimar, asi que el chico pidió prestado a un amigo las llaves de su coche. ¡Qué buen amigo!

Ya en el descampado de turno (quizás la zona del Naranco, vete a saber…) empiezan a calentarse mucho, hasta que se dan cuenta que ni él ni ella tienen preservativos. Se ponen a pensar qué hacer hasta que dan con la solución: “¿Y si lo hacemos por detrás?”.

A partir de aquí, continúa bajo tu cuenta y riesgo (NSFW +18). Este relato puede herir la sensibilidad de muchas personas, si eres impresionable ni se te ocurra seguir leyendo.

Lo dicho, sigo, pero si luego te escandalizas, no digas que no avisé.

Total, que no debían estar demasiado puestos en las técnicas de coito anal, por que tras varios intentos fallidos, la chica no dilataba lo suficiente y nada, que no entraba y se les iba a estropear la historia.

Necesitaban un lubricante para poder penetrar, pero ¿dónde consigues lubricante de madrugada en un descampado? Se pusieron a buscar por todo el coche (no fuera a ser que el amiguete del coche tuviese algún bote de vaselina o algún sucedáneo)…

Al final, lo mejor que encontraron fue aceite de coche. Supongo que ponderaron la elección entre el refrigerante del agua, el líquido de la dirección asistida, el aceite de la caja de cambios, el líquido de frenos… Ya en sus manos con una bonita lata de SAE 20X40W, derramó un poco de aceite sobre el ano de la chica, para que no se resistiese tanto la fiesta…

… y aquí viene “lo mejor”…

… debido a una curiosa reacción química del viscoso lubricante con el contenido del intestino grueso de la chica, se produjo una explosión que sería curiosa de describir en términos químicos. Vamos, que en cuestión de segundos, la chica de repente tuvo la sensación de que se iba “a cagar viva”…

… según mi fuente, un líquido que no necesita descripción empezó a salir de su vientre a chorros, poniendo perdida a ella, a él, la tapicería, los cristales, el imperial del techo… Imaginaos la escena: la chica a grito pelao que le revientan las tripas, el otro con el empalme a medias y pringado de “cosa” y el coche literalmente hecho una mierda…

Vamos, que es mi coche y al menda le ato los huevos del tubo de escape y me meto campo través hasta que deje de gritar.

Pero pobrecitos, no seamos duros con ellos. Se tuvieron que ir a urgencias, imagino que sin medios para limpiar las evidencias… No acierto a imaginar qué justificación darían a los médicos para llegar en ese estado. La pobre chica necesitó un lavado de intestino en profundidad, seguro que fue de todo menos agradable…

Una putada, pero no creo que explicar al dueño del coche lo que pasó fuese más divertido.

Es de suponer que esa chica no volverá a mencionar en su vida nada sobre sexo anal, y como oiga esas dos palabras, o entra en coma o te da tal paliza que el que se queda en coma es quien lo mencione.

Moraleja de la historia: en tu vida se te ocurra lubricar el ano de nadie con aceite de coche, JAMAS. No te creas toda la publicidad de Castrol.

Ya está hecho. ¡¡A ver si no tengo pesadillas con esta movida!!