Dildos: un juguete para compartir

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“Ningún hombre tiene derecho a exigir penetrar a su compañera sexual por el ano si él no va a estar dispuesto a ser el receptor alguna que otra vez”, opinan algunos especialistas en sexología.

Es más: ¿qué mujer no ha fantaseado alguna vez en penetrar en lugar de ser penetrada?
Sujeto a su cuerpo, muchas mujeres gozan penetrando a su compañero, cuando se colocan un dildo con un arnés , transformando a su pareja en receptivo o pasivo.

Las mujeres pueden disfrutar de la inversión psicológica del papel y los varones pueden aprender a disfrutar del coito anal. Algunas féminas consideran que un arnés, un dildo y la complicidad de una pareja son el trío perfecto para el disfrute sexual.

La mujer puede estimular el ano de su pareja con el llamado “beso negro”, donde ella le practica sexo oral a manera de cunnilingus. Una vez que él está cómodo con el estímulo anal, pueden discutir sobre la incorporación de un dildo al juego.

Pequeños consejos a modo de instrucciones:

  • mucha lubricación, para no ocasionarle ningun daño
  • pocos tabúes

Por último, para evitar infecciones, es necesario que cada uno tenga su propio dildo y no intercambiarlo nunca ni pasarlo de la vagina al ano y viceversa.

Un dildo, ¿estimula una homosexualidad latente? ¿el varón, deseará penetrar o ser penetrado por otro varón? ¡Noooooooooo! , contestan los especialistas, ¡de ninguna manera!

Si logramos como pareja gozar placenteramente de nuestra sexualidad y esto ayuda a despertar otras fantasías que intensifique el disfrute: ¿por qué no animarse?