Escrito en el cuerpo

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Aquellos que estudian la biología del comportamiento saben bien que existen comportamientos típicamente masculinos y otros que son una señal de femineidad. Lo que no está tan claro es dónde se origina la diferencia entre los sexos.

Algunos investigadores opinan que estas diferencias no se alojan en el cerebro sino que están escritas en el cuerpo.

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Para Marc Weissburg, un biólogo del Instituto de Tecnología Georgia, en la ciudad de Atlanta, los sellos viril y mujeril no están puestos en el cerebro sino en las distintas partes del cuerpo, al menos en los cangrejos.

El investigador norteamericano cuenta en la revista New Scientist que si se transplanta una pinza de un cangrejo hembra al cuerpo de un macho, éste nota el cambio y usa su nueva tenaza en una forma muy femenina.

Esta teoría defiende la postura de que las características particulares de cada parte del cuerpo, pertenezcan a un varón o a una mujer, hacen a la habilidad y a las funciones. De esta manera un transplante entre cangrejos de diferente sexo cambia las destrezas, funciones y comportamiento del receptor.

Es cierto que las mujeres poseen un olfato más fino que los hombres, pero no porque sus cerebros procesan mejor las señales olfativas sino porque el tejido de sus narices es más sensible. «Lo que importa es la clase de nariz que uno tenga, no el tipo de cerebro.»

Claro que aún no está probado en humanos, menuda gracia sería, ser transplantado y ¡despertar transexual!