Dulce esclavitud

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Muchas veces al hablar de «sumisión» en el sexo, las personas lo relacionan con grados extremos de sadomasoquismo, pero ésto no tiene motivo para ser así. Existen formas leves y hasta sutiles de «dominación» que pueden provocar gran placer.

Hay hombres que se excitan con la idea de relajarse y que la iniciativa y la acción queden a cargo de la mujer. Esto tiene que ver con cuánto les gustaría librarse de las presiones cotidianas de empleos, negocios, etc.

Tú puedes aprovechar tal situación y proponerle una sesión de sexo en la que tú tendrás el control. Le colocarás una venda en sus ojos y atarás sus manos de manera delicada para no lastimarle. La consigna clara es que no debe moverse, sólo dejarte hacer. Una especie de esclavo sexual que hará sólo lo que tú le ordenes.

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Le besarás y lamerás todo su cuerpo, le practicarás sexo oral, si tu compañero es osado (y lo han hecho antes) puedes jugar en su ano con algún dildo, y te ocuparás con infinita paciencia de provocarle una excitación impensada.Luego, si tu quieres, él podrá quitarte la ropa de la manera que tú le indiques, besarte y hasta penetrarte.

En estos juegos hay castigos y recompensas. Los castigos pueden ser unas eróticas nalgadas y los premios… tú eliges.