Azotaina de a tres…

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Si hablamos de posiciones eróticas para la práctica del OTK, sabemos que las hay para todos los gustos y habilidad física.

Clásicas o novedosas, la realización de una buena azotaina depende de la comodidad de ambos, el sumiso debe poder retorcerse e intentar huir sin tener mayores dificultades y el verdugo debe poder disfrutar del espectáculo a sus anchas, de ser posible sujetando a su amor para que no escape… sin gran esfuerzo al menos.

Piensa que inetersante sería invitar a una amiga a participar y tenderle una trampa a tu hombre para que, atado, contemple cómo te diviertes y te comes una chica, haciéndole un espectáculo privado…

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Puedes probar de rodillas o parados, sobre la cama sujetando al sumiso con una pierna, a horcajadas, o con la clásica “on the kness” que consiste en poner al sumiso, no sobre las rodillas, sino sobre tu regazo. La mano izquierda del que castiga sostiene el brazo doblado sobre la propia espalda del castigado, para impedir que se levante.

Prueba y si necesitas ayuda, llama a una amiga para que colabore y te ayude a sujetar mientras tú lo azotas… también puedes permitirle que castigue un rato… que te castigue a ti mientras haces lo tuyo… que se deje castigar por ambos, o que los azote a ambos… hay muchas tareas que puedes encargarle… y si se pone molesta… átala… para usarla después a tu gusto y placer…

Las azotainas lésbicas son muy placenteras y excitantes de ver para un varón, sobretodo si está atado e imposibilitado de participar, o de defenderse cuando ambas chicas lo ataquen a él…

Prueba de atar a tu hombre para brindarle un espectáculo lésbico, salpicado de besos, caricias, y golpes en la cola (asegúrate de que tenga buena vista desde donde lo has atado, que no se pierda detalle…), pasa tu mano por la mojada vagina de tu compañera y haz que pruebe su caliente flujo, recorre su cuerpo con tus manos y lengua y luego déjalo con las ganas para encargarte de lamer los senos de tu amiga…

A esta altura tendrás suerte si aún no ha acabado, si todavía no eyaculó lógralo lamiendo su pene, entre las dos…

¿Agonía y éxtasis?

El límite es tu imaginación… ¡a dos manos!