Punto G masculino, zona de conflicto

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Cuando Ernest Grafenberg publicaba allá por 1940 los estudios sobre el punto G femenino, no tenía idea de la revolución que causaría su anuncio en el mundo de la sexualidad femenina. Y masculina.

Los hombres también tienen su punto G, aunque no sabemos si debería llamarse así, puesto que ese es el nombre que recibiera el punto nervioso de máximo placer en la mujer. Sin embargo, por analogía corresponde su aplicación. ¿Sabes tú cuál es el punto G de un hombre?

Precisiones más, precisiones menos, hoy en día podemos afirmar que el centro de mayor excitación sexual en la anatomía masculina, es la próstata.

El problema radica en que para llegar a ella, la única vía posible es a través del ano. Se encuentra a unos 6 centímetros de la entrada del conducto rectal, y es allí donde la mayoría de los hombres se escudan para su exploración. Los conceptos de esta sociedades machistas en las que nos desarrollamos, nos impiden disfrutar de una experiencia sexual sin comparación.

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Si tu pareja acepta que introduzcas un dedo en su ano, te garantizo que no se arrepentirá. La mejor opción es con el varón colocado boca abajo, con las piernas flexionadas contra sí. En esta posición penetrarás en su ano hasta encontrar la próstata, notarás claramente su forma de nuez. Si al mismo tiempo, le brindas sexo oral o él está penetrándote, gozará de un orgasmo de proporciones desconocidas y querrá repetir la experiencia.

Inténtalo, conversando previamente con tu pareja, animándose a descubrir juntos todo un universo de sensaciones.