¿Hay sexo después del parto?

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Cuando eran novios su vida sexual parecía haber alcanzado el paraíso. Encuentros casi cotidianos, innovación, imaginación y fantasías para una sexualidad casi desenfrenada. Ya viviendo en pareja el sexo era el ingrediente necesario para una vida compartida con pasión, alegría y compañerismo.

El anuncio de la llegada de un hijo colmó de felicidad el corazón de ambos. Y durante el embarazo los encuentros continuaron con cierta frecuencia y encanto. El niño ha llegado al hogar, ¿y ahora?

Esta sucesión de acontecimientos marcan la tendencia de casi todas las parejas. El nuevo integrante de la familia parece atraer todas las miradas, todas la atenciones, ¿qué fue de aquel sexo pleno y cotidiano?

Es que las prioridades de la pareja han cambiado. El niño requiere demasiadas atenciones que terminan por agotar físicamente a ambos.
Muchos hombres se quejan de que su compañera ya no se muestra tan predispuesta como antes a disfrutar de la sexualidad. Sin embargo, no son pocas las mujeres que también presentan este reclamo hacia los varones.

El despertarse varias veces por las noches, trabajar durante el día, las nuevas obligaciones, los temores, son componentes ineludibles que atentan contra toda sexualidad.

Antes que nada es fundamental tener paciencia para adaptarse a los cambios que la familia está experimentando. Quizá habrá que recuperar cierto erotismo en los momentos en que el niño duerme.

Por sobre todas las cosas será necesario bajar las expectativas respecto del sexo: si antes una relación duraba horas con fantasías incluidas, ahora deberemos contentarnos con algo (bastante) menos, pero de a poco, ir reconstituyendo la sexualidad, una nueva sexualidad de la pareja.